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martes, 16 de octubre de 2012

PAz, Paz, paz


Un nuevo camino lleno de piedras.



La lluvia recién acababa de caer sobre el oscuro pavimento de Bogotá, las luces de los carros aun estaban encendidas, el frío era penetrante y el viento cálido de un motor calentaba el ambiente mientras que en el transmisor radial muchas voces intentaban entender e intuir el proceso que en esta semana se inicia. 

Mientras la luz del semáforo cambia, la voz de uno de los "sabios" expresa: -Por muchos años la palabra "paz" ha sido la obsesión de los presidentes de la compleja Colombia - él  intentaba desde la acera de la sensatez y del diálogo mostrar porque es positivo el proceso que se establece esta semana en Oslo (Noruega). Otro de los "opinadores" bajo los argumentos de la guerra y la muerte se empeña en demostrar que el combate es el camino, que no han bastado 50 y tantos años de muertos y pobreza, que el camino que se debe seguir es el mismo.
Un tercero en la charla indica que los violentos han llenado de dolor y luto el país, no solo por las constantes muestras de repudio a la vida sino por el daño colateral que ha significado la mutación económica al "narcotráfico"- sin embargo, se plantea una tercera ruta que extiende la reflexión: ¿Es hora de intentar pasar la página y tragarse el dolor de lo ocurrido para darle paso a lo que queremos que ocurra de ahora en adelante? ¿Será que que somos capaces de poner el futuro por encima del pasado? ¿será que nos atrevemos a pensar como sociedad y como individuos????

Las 10 cuadras que separan el principio del fin en un camino pueden ser muy cortas si se recorren rápido y sin gusto. Yo creo en la protección de la vida y en la negación a la muerte. Y, si por fin podemos abrir una puerta para que la PAZ entre y se quede todos deberíamos hacer fuerza para desatrancar eso que tiene a Colombia amarrada a la amargura.


Para tener en cuentas:
Como una desafortunada costumbre, en nuestra genética parece que estuviera instalado el deseo de encontrar lo negativo y de criticar por criticar. Ojalá algún día el sol brillara y pudiéramos convertir este país en un paraíso de oportunidades.